Mi historia
Un viaje de resiliencia, raíces y transformación
¡Hola! Soy Paula y vivo en Buenos Aires, Argentina.
A lo largo de mi vida, he aprendido que la verdadera fortaleza no es solo resistir, sino avanzar incluso cuando todo parece derrumbarse. La vida me enseñó a reconstruirme una y otra vez, a no rendirme y a transformar el dolor en aprendizaje.
Perdí a mi padre cuando tenía 11 años, y mi madre, en un país que no era el suyo, hizo lo mejor que pudo. Desde joven entendí que debía valerme por mí misma. Estudié Hotelería y trabajé en distintos lugares: desde cajera en una autopista hasta McDonald’s, repartiendo libros y luego en una multinacional, donde crecí profesionalmente.
A los 25 años formé una familia y tuve dos hijos, Thiago y Mateo. Pero la vida tenía planes inesperados y desafíos que nunca imaginé. Cuando Mateo tenía solo 3 años, le diagnosticaron meduloblastoma, un tumor cerebral maligno. Fueron años de lucha, amor incondicional, esperanza y dolor. A los seis años, Mateo transcendió, dejando rota mi alma, nada es mas duro que la perdida de un hijo. A pesar del dolor, elijo seguir adelante, el me enseño que nunca puedes rendirte y ante los peores escenarios siempre irradia luz, el fue y sera luz eterna.
Con la fuerza de una madre que nunca se rinde, me reinventé. Me separé, busqué nuevas oportunidades y viajé a Estados Unidos con Thiago, quien con tan solo 8 años me acompañó en este camino de reconstrucción. Volvimos a Argentina y tras de varios cambios y mudanzas, decidí volver a la casa donde mis hijos nacieron, ese lugar que, de alguna manera, siempre nos perteneció.
Hoy, enfrento el desafío de la adolescencia de Thiago, una etapa de crecimiento y aprendizajes. Él es un chico con un corazón enorme, y juntos seguimos construyendo nuestro camino con amor y propósito.
Este blog no es solo sobre mi historia: es un espacio de inspiración, autodescubrimiento y motivación. Aquí comparto mi proceso para obtener la ciudadanía italiana, pero también algo más profundo: la importancia de conectar con nuestras raíces, reinventarnos y seguir adelante a pesar de las adversidades.
Si algo aprendí en este viaje es que los sueños no se abandonan. Sean cuales sean los tuyos, persíguelos sin miedo y sin rendirte. Porque incluso en los momentos más oscuros, siempre hay una luz que nos guía.
Este es mi camino y si mis palabras pueden inspirarte, entonces este espacio ya ha cumplido su propósito.
