Cuenta regresiva: 15 días para descubrir mis raíces italianas

06/06/2025

Faltan solo 15 días para subirme al avión que me llevará a Italia, el lugar donde nacieron mis raíces italianas. Pero la verdad es que este viaje empezó mucho antes. Empezó con una búsqueda profunda de identidad y pertenencia, con una historia familiar marcada por apellidos que cruzaron océanos, con el deseo de descubrir y afrontar nuevos desafíos. Hoy, después de años de trámites, decisiones y emociones encontradas, estoy cada vez más cerca de cumplir ese sueño: reconectar con mi historia y vivir en la tierra que siempre soné.

El inicio de un viaje que empezó mucho antes del avión

Con mis alas bien abiertas, siento que el viaje ya empezó hace tiempo. Comenzó con una historia familiar, con un apellido que aprendí a pronunciar con respeto, con fotos antiguas que guardan silencios y memorias. Fue una búsqueda que al principio no sabía a dónde me iba a llevar, pero que hoy me encuentra con el corazón latiendo fuerte.

Estoy a las puertas de un sueño. Un sueño trabajado, sentido y reconstruido mil veces. Nada fue casual: todo formó parte de este camino.

Un sueño con obstáculos: el decreto que cambió las reglas

Este camino que muchos transitamos en busca de la ciudadanía italiana se volvió cuesta arriba. El decreto aprobado el 20 de mayo de 2025 modificó profundamente los criterios para aplicar como descendiente. Cerró puertas y nos llenó de incertidumbre.

Pero si hay algo que no cambió, es mi deseo. Ese que no entiende de decretos, ni de burocracia. Lo que se viene no es solo una postal turística: es ir a habitar una tierra nueva, con historia, con peso, con raíces profundas que me invitan a seguir adelante.

Irme con la mitad del corazón: lo que dejo en Argentina

Este viaje es un salto… pero también un nudo en el pecho. En Argentina se queda mi hijo Thiago, con sus 18 años. Él me ha acompañado siempre, y por primera vez no vendrá conmigo. Se queda con su padre, por elección propia, y lo respeto profundamente. Como hablamos muchas veces, donde yo esté, él siempre tendrá un lugar para habitar conmigo.

También se quedan mis dos amadas gorditas perrunas, que forman parte de mi familia y de mi día a día. Mi intención es traerlas conmigo más adelante, cuando esté establecida en un lugar que también sea apropiado para ellas.

Me cuesta despedirme. y no voy a mentir: pensar en el momento de la despedida me arranca lágrimas profundas. Lo voy a tomar como un «hasta pronto», de todos modos sé también que esto será una parte importante del camino de mi hijo, me permito abrazar cada momento y sobrellevar con amor cada situación.

Viajar con coraje, vivir con propósito

No sé cómo se va a dar lo que viene, pero sí sé que quiero vivirlo. Estoy llena de incertidumbre, pero también de esperanza y confianza. Aprendí que los grandes movimientos de la vida no vienen con garantías, vienen con coraje.

Me sostienen mis valores, mi historia, mis deseos de encontrar nuevas oportunidades. Me guía la resiliencia de no rendirme, de seguir apostando incluso cuando todo se mueve. Estoy en sintonía con lo que el universo pone en mi camino, y con las señales que me trajeron hasta acá.

Hasta entonces, sigo preparando el corazón… y la valija.

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